Abogados y Economistas

26·03·2017

La hora de los minoritario

Diari de Tarragona - Montse Martínez Bastida

Hasta principios de año, los accionistas minoritarios de cualquier empresa no cotizada estaban a merced de los que decidieran los mayoritarios en cuestión de reparto de dividendos. Sí éstos tomaban la decisión de destinar todos los beneficios a reservas, los minoritarios no tenían manera de reclamar que se les repartieran parte de las ganancias: la empresa se hacía cada año más fuerte y valía más, pero el accionista minoritario podía pasarse la vida sin recibir un euro. Esta situación ha dado lugar a no pocos abusos contra los minoritarios, que no tenían manera legal de hacer caja con su inversión inicial.

Ahora la situación ha cambiado. Desde principios de este año, la ley fuerza a que la empresa reparta al menos  un tercio de los beneficios en concepto de dividendos si hay un accionista que lo exige. En realidad no ha cambiado la ley, pues ya en el año 2011 se reformó la ley de Sociedades de Capital que introducía estos cambios a favor de los minoritarios. Pero con el agravamiento de la crisis económica, pocos meses después la ley fue suspendida por cinco años, plazo que concluyó el pasado 31 de diciembre, por lo que ahora los minoritarios de nuevo pueden reclamar sus dividendos anuales.
La importancia de esta nueva situación es que ahora los mayoritarios no podrán dejar de repartir dividendos, pues se arriesgan a que se produzca la salida del minoritario, y la empresa estará obligada a comprarle su parte a un precio de mercado, normalmente más elevado que el que el mayoritario está dispuesto a pagar en una negociación, lo que supone una protección extra para los minoritarios. 
Para poder exigir el reparto de dividendos tienen que cumplirse una serie de requisitos. En primer lugar, deben de haber transcurrido cinco años desde la creación de la sociedad. Además, el accionista minoritario debe acudir a la junta de accionistas, exigir el reparto de dividendos y hacerlo constar en acta. Evidentemente si existe una limitación legal en la compañía, como por ejemplo la necesidad de compensar pérdidas, se permite no repartir beneficios.
Ello supone que ahora los accionistas minoritarios están mucho más protegidos contra abusos que se han ido produciendo por parte de quienes controlaban la mayoría de las acciones, o de quienes se concertaban entre sí para conseguir este control mayoritario. Además hay un dato relevante: durante los pocos meses de 2011 y 2012 que esta legislación no estuvo suspendida, se produjeron varias sentencias de tribunales que daban la razón a los minoritarios que cumplían los requisitos legales para acceder a los dividendos, lo que allana ahora el camino a quien se sienta discriminado por su condición de accionista minoritario.