Advocats i Economistes

25·10·2015

Empresarios y socios: prevenir es fácil

Diari de Tarragona - Montse Martínez Bastida

Cuando se crea una empresa es un momento de mucho entusiasmo en el que los socios están muy centrados en cuestiones como la financiación, abrir mercado, contratar personal, etc. Pero hay que mirar un poco más allá y recordar que al inicio deben tomarse algunas sencillas precauciones y evitar así llegar a futuras situaciones que puedan complicar la continuidad de la empresa.

Por ejemplo: es muy normal repartir de entrada el capital de la empresa en dos bloques al 50%. Algo tan natural lleva con alguna frecuencia al bloqueo operativo de la empresa por falta de acuerdo entre los socios; pero ello puede evitarse si al inicio los accionistas han pactado por escrito cómo desbloquear situaciones de empate en las votaciones. 

Otro caso que suele darse es la desprotección de los derechos e intereses de los socios minoritarios o de los fundadores iniciales. Eso puede resolverse de entrada con una sencilla cláusula que limite la ampliación de capital sin el consentimiento del minoritario para evitar que aumentos sucesivos de capital diluyan su participación. 

También es muy útil la exigencia de mayorías cualificadas para las decisiones claves de la empresa; estas mayorías cualificadas también se suelen utilizar para resolver conflictos que eviten la judicialización de las relaciones societarias, incluyendo cláusulas arbitrales o mecanismos de salida de los socios, pues en caso de desavenencias graves la salida de un socio no siempre es sencilla. Todo esto puede resolverse fácilmente al inicio de la vida de la empresa, pero la experiencia nos dice que es muy difícil alcanzar acuerdos en el momento en que se ha producido un conflicto.

En las empresas familiares, una manera de prevenir situaciones no deseadas es realizar protocolos para regular la sucesión y los equilibrios entre las familias implicadas. No es lo mismo una relación entre tres hermanos que entre ocho primos; y es fundamental tener previstos los saltos generacionales y evitar que éstos perjudiquen el devenir de la compañía.

Otra cuestión que ha afectado tradicionalmente a la empresa familiar ha sido la dicotomía entre la profesionalización de la gestión o la gestión de la propia familia. En esta segunda situación podemos encontrarnos con gente poco preparada que accede a puestos clave. Esto también puede regularse desde el inicio estableciendo unos requisitos mínimos para el acceso a la empresa (idiomas, años de experiencia, titulación…), lo que cada vez es más común en empresas que aspiran a crecer sin perder la base familiar. Una empresa no se puede permitir el lujo de convertirse en un refugio de gente poco preparada. Todas estas cuestiones pueden resolverse fácilmente al inicio con unos buenos pactos iniciales entre socios, pero es muy complicada su solución una vez producido el conflicto.

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