Advocats i Economistes

18·05·2015

La retribución de los administradores sociales tras la reforma de la LSC

Grupo Gispert - Marta Calvís Arnó

En relación a la forma en que puede retribuirse al administrador de la sociedad que a su vez presta servicios de alta dirección en la compañía derivados de una contrato laboral, en primer lugar cabe decir que se trata de un tema que no se encuentra plenamente resuelto por parte de la administración, hecho que viene generando una elevada inseguridad jurídica atendiendo a la dificultad que existe a la hora de establecer una distinción entre las tareas correspondientes al desarrollo de las funciones propias del cargo de administrador y las propias del contrato de alta dirección. 

Tras la reforma fiscal, con la aprobación de la ley 27/2014 que regula el Impuesto sobre Sociedades, se pretende acabar con la inseguridad existente en estos supuestos, para ello se ha procedido a la modificación de lo establecido en el artículo 15.e) de dicha ley, actualmente dispone que no se considerarán donativos y liberalidades las retribuciones a los administradores por el desempeño de funciones de alta dirección, u otras funciones derivadas de un contrato de carácter laboral con la entidad. 

Según parece con esta nueva redacción debería entenderse erradicado el debate existente entorno a las circunstancias que permiten la deducibilidad de las cantidades satisfechas a los administradores de las compañías. No obstante lo anterior, el debate se mantiene abierto ya que en primer lugar no existe, por el momento, ninguna consulta vinculante por parte de la administración en la que se exprese el criterio a seguir por la propia administración tras la modificación introducida, por otro lado, debe tenerse en cuenta la incorporación de un nuevo supuesto de gasto no deducible en la normativa del Impuesto sobre Sociedades, el recogido en la letra f) del artículo 15 dicha norma en la que se consideran no deducibles los gastos de actuaciones contrarias al ordenamiento jurídico.

En aquellos casos en los que el administrador de la compañía presta a su vez servicios derivados de un contrato de alta dirección a la sociedad entendemos que se pueden llegar a confundir ambas funciones y, por lo tanto, persiste el riesgo de que por parte de la administración se entienda que en tales supuestos la función de administrador absorbe el resto de actuaciones realizadas por el mismo y en caso de que se establezca la gratuidad del cargo de administrador en los estatutos sociales podría llegar a considerarse por parte de la administración que la retribución percibida correspondiera al desempeño del cargo de administrador de la compañía, calificándose como no deducible por ser contraria al ordenamiento jurídico (por constar el cargo gratuito en estatutos). 

En relación a la confusión de funciones entre el cargo de administrador y contrato de alta dirección, así se expresa la administración en la consulta vinculante de 22 de marzo de 2013, 

“En este punto conviene traer a colación, la abundante jurisprudencia del Tribunal Supremo, recogida en el Fundamento de Derecho Decimotercero de la sentencia de dicho Tribunal de fecha 13 de noviembre de 2008, acerca de la posibilidad de compatibilizar la condición de miembro de los órganos de administración de una sociedad y la de personal de alta dirección, sometido al Derecho laboral. Así siguiendo la doctrina sentada por las Salas de lo Civil, y especialmente, de los Social del alto tribunal cabe afirmar que los órganos de administración de las compañías mercantiles, cualquiera que sea la forma que revistan, tienen como función esencial y característica las actividades de dirección, gestión, administración y representación de la sociedad, por lo que se aprecia un punto de coincidencia en la delimitación de las actividades de los administradores y del personal de alta dirección, pues en ambos casos se concreta en el ejercicio de poderes correspondientes a la titularidad de la empresa.

No obstante, en el supuesto de doble actividad, cuando los consejeros asumen las funciones de administrador gerente, en principio, y desde una perspectiva objetiva, es difícil apreciar la dualidad de relaciones (mercantil y laboral especial), por cuanto, a diferencia de lo que ocurre con la relación laboral común, como sea que estas dos funciones no aparecen diferenciadas en nuestro Derecho, debe concluirse que, las primeras absorben las propias de la gerencia, que, en consecuencia, se considerarán mercantiles.

 

Existen otros pronunciamientos de la administración en este sentido, 

Consulta V0879-12: La retribución de una persona que forma parte del órgano de administración y desarrolla tareas de dirección se considera íntegramente asociada a su condición de administrador: será deducible si se reconoce en los estatutos y coincide cuantitativamente con ésta.

Por lo que en el supuesto de que no sea posible diferenciar claramente las funciones del administrador del resto de funciones que desarrolla el mismo que no constituyan el ejercicio del propio cargo, no es recomendable tratar las rentas percibidas de forma diferente a la retribución del cargo de administrador, entendiendo que en todo caso es preferible establecer el cargo de administrador como retribuido.

La teva privacitat és important per a nosaltres

Utilitzem cookies en el nostre lloc web per personalitzar contingut, o analitzar el nostre trànsit. Fent clic consenteixes l'ús d'aquesta tecnologia al nostre web. Pots canviar d'opinió i personalitzar el teu consentiment sempre que vulguis
Política de privacitat