Advocats i Economistes

17·04·2015

Abrir los ojos y las mentes de las partes

Grupo Gispert - Pepe Giménez Alcover

Sentencia sobre unificación de doctrina dictada por el Pleno de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo en fecha 25 de marzo de 2.015

Ante la disparidad de criterios interpretativos existentes en nuestros tribunales con relación a las consecuencias de declarar la nulidad de una clausula suelo por considerarla abusiva por falta de información al consumidor, el Tribunal Supremo ha dictado una Sentencia unificando doctrina y, por lo tanto, a partir de ahora hay que suponer que se va a clarificar el panorama jurisprudencial desapareciendo las enormes diferencias que venían produciéndose según donde se planteara el procedimiento. (ver cuadro adjunto indicativo de las Audiencias Provinciales que venían pronunciándose respectivamente a favor o en contra de la retroactividad en las Sentencias sobre Clausula Suelo).


En efecto, establecida la nulidad de una clausula suelo inserta en un contrato de préstamo con tipo de interés variable por carecer de transparencia a causa, no de su oscuridad interna, sino por insuficiencia de información,  hasta ahora y en razón de la Audiencia Provincial de turno, las consecuencias iban desde la total irretroactividad y consecuentemente la no devolución de las cantidades pagadas, hasta la retroactividad absoluta y, tras un nuevo recálculo del préstamo, la devolución de todas las cantidades abonadas por el consumidor a lo largo del contrato.


Pues bien, la Sentencia de fecha  25 de marzo de 2.015 dictada por el Pleno de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo unificando doctrina ha establecido y dejado muy claros los criterios que, a partir de ahora, son de obligado cumplimiento para los jueces en todos los procedimientos sobre clausulas suelo y que, literalmente, son los siguientes:

“Cuando en aplicación de la doctrina fijada en la Sentencia de Pleno de 9 de mayo de 2.013, ratificada por la de 16 de julio de 2.014 y la de 24 de marzo de 2.015, se declare abusiva y, por ende, nula la denominada cláusula suelo inserta en un contrato de préstamo con tipo de interés variable, procederá la restitución al prestatario de los intereses que hubiese pagado en aplicación de dicha clausula a partir de la fecha de publicación de la Sentencia de 9 de mayo de 2.013”

Por lo tanto, y en palabras llanas, cuando se declare abusiva la clausula suelo, por falta de información, habrá retroactividad y devolución de lo pagado pero solo desde mayo de 2.013.

Lo curioso del caso es el razonamiento que lleva al Tribunal supremo a extender, de alguna forma, a todas las entidades bancarias los efectos de una Sentencia en la que no han intervenido ya que, con esta nueva resolución, al establecer el carácter retroactivo hasta mayo de 2.015, nuestro mas alto Tribunal ha querido mandar un claro mensaje a todas las entidades crediticias para que cesen en la aplicación de todas aquellas clausulas suelo en las que no puedan acreditar la suficiencia de información facilitada al consumidor en el momento de la contratación.

En efecto, la reciente Sentencia establece, en su Fundamento Décimo, que:

“…a partir de la fecha de publicación de la Sentencia del 9 de mayo 2013 no es posible ya la alegación de buena fe por los círculos interesados, pues esta sentencia abre los ojos y las mentes de las partes contratantes, pudiendo éstas indagar y esclarecer si las cláusulas suelo insertas en contratos de préstamo con tipo de interés variable, en principio lícitas, carecen de transparencia, no por oscuridad interna, sino por insuficiencia de información…

En consecuencia, podemos concluir que con esta Sentencia de fecha 25 de marzo de 2.015 el Tribunal Supremo impone su poder y manda un doble mensaje a la judicatura, por un lado, y a las entidades financieras por otro.

A los jueces les obliga a cesar en las recalcitrantes argumentaciones de revisión de la doctrina de irretroactividad establecida y, unificando doctrina, les impone estar y pasar por el criterio de la irretroactividad establecido en la Sentencia de 9 de mayo de 2.013.

A las entidades financieras les manda una clara advertencia, bajo la amenaza de tener que devolver todas las cantidades cobradas por la aplicación de la clausula suelo desde marzo de 2.013, en el sentido de conminarlas a cesar en la aplicación de aquellas clausulas suelo en las que no exista la certeza de que van a poder probar ante los Tribunales no solo que informaron correctamente al consumidor en fase precontractual sino, al menos,

a) que éste se enteró de que se trata de un elemento definitorio del objeto principal del contrato,

b) que se le facilitaron simulaciones de escenarios diversos relacionados con el  comportamiento razonablemente previsible del tipo de interés en el momento de contratar,

c) que se le advirtió previa, clara y comprensible sobre el coste comparativo con otros productos de la propia entidad y, en definitiva,

d) que el consumidor tenía perfecto conocimiento de la cláusula, de su trascendencia e incidencia en la ejecución del contrato, a fin de poder adoptar su decisión económica después de haber sido informado cumplidamente.

 

Dada la extrema dificultad de tal prueba cuasi diabólica, que obliga a probar no solo lo que realizo la entidad financiera sino a probar lo que el consumidor llegó a entender, parece que el Tribunal Supremo poco mas que se ha irrogado las funciones que el poder legislativo no ha querido ejercer regulando las cláusulas suelo y, con esta resolución, pone punto final a estos dos últimos años de controversia judicial.

Archivos asociados en el PDF adjunto

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