Abogados y Economistas

05·11·2018

Legislación y futuro

Artículo publicado por Montse Martínez en el Diari de Tarragona - Montse Martínez Bastida

La tecnología está introduciendo tal cantidad de cambios en nuestra vida que continuamente estamos adaptándonos a las nuevas realidades; es una tarea contrarreloj, y la velocidad con que se producen estos cambios nos causa un cierto estrés por la imposibilidad de estar continuamente al día, o por la sensación de que nos estamos perdiendo algo muy trascendente…cada 15 minutos.

En estos últimos años ha variado drásticamente la manera en la que consumimos las noticias, hacemos las compras, vemos el cine, viajamos, buscamos pareja, o seleccionamos especialistas médicos. La lista es infinita y los expertos dicen que esto no ha hecho más que empezar, que debemos prepararnos para cambios aún más radicales y que quien no sepa adaptarse quedará rezagado social y profesionalmente.

Y los individuos procuramos prepararnos para ello: el reciclaje profesional y la formación continua están a la orden del día; y cada cual hace lo posible para intentar no quedarse atrás y aprovechar las oportunidades que las nuevas tecnologías nos están aportando a diario.

Pero la cuestión es si están nuestras leyes adaptándose también a estos cambios acelerados. La respuesta es que no; y pagamos un precio por ello. En el mundo actual, la tecnología permite cambios que los legisladores no tienen en cuenta hasta que es demasiado tarde; y cuando se quiere poner orden el caos ya ha hecho acto de presencia.

Con unos ejemplos cotidianos se ve mejor. Hace tiempo que los patinetes eléctricos llenan nuestras ciudades; sus propietarios recorren las zonas peatonales demasiado rápido, con las consabidas protestas de los que van a pie. Los patinetes y artefactos similares pueden mejorar la contaminación y el tráfico de las ciudades pero ello no debe ir en contra del derecho de pasear sin que te sobresalten. Hace algunos años que llegaron los patinetes, pero todavía no se ha regulado cómo debe ser esta convivencia; de ahí el caos que vemos cotidianamente en nuestras zonas peatonales. También se legisló tarde en el caso de los apartamentos turísticos o de los competidores del taxi y; por eso este verano los taxistas colapsaron las ciudades, o los ayuntamientos y los vecinos tienen problemas diarios con los pisos turísticos.

La ley suele ir muy por detrás de la realidad; pero la velocidad a la que se está transformando el mundo nos obliga a un cambio de mentalidad: deberían agilizarse mucho los procedimientos legislativos para evitar nuevos caos. Y sobre todo, debería hacerse un ejercicio de anticipación de las realidades que llegarán en los próximos años y que ya se están anunciando, como la economía basada en las criptomonedas, o los coches sin conductor, por poner sólo un par de ejemplos.

Con nuestro actual procedimiento legislativo, nos volverá a pillar el toro; léase el caos. Es necesario que pensemos qué hacer para que la manera en la que tramitamos las leyes sea mucho más ágil que la actual, pues es obvio que no estamos preparados para regular con eficacia los grandes y veloces cambios que se avecinan.

Montse Martínez

Profesora de la Universitat Rovira i Virgili

Abogada Grupo Gispert