Abogados y Economistas

11·06·2017

Los accionistas del popular pierden toda su inversión ¿o no?

Diari de Tarragona - Montse Martínez Bastida

Después de los rescates bancarios y las dificultades en las que se vio sumergida toda Europa a raíz de las intervenciones de diversas entidades en nuestro país, en 2015 se creó la Junta de Resolución Única (SRB), una nueva autoridad de la Unión Bancaria Europea cuya misión es garantizar una resolución ordenada de los bancos en bancarrota buscando un impacto mínimo sobre la economía real y las finanzas públicas de los Estados miembros.
La primera actuación importante de dicha Junta de Resolución Única ha sido declarar la resolución de la entidad Banco Popular, tanto de su matriz como de la filial portuguesa, por considerar que la misma no podría hacer frente al pago de sus deudas a su vencimiento ni ahora ni en un futuro cercano.
Ello implica que el capital social de Banco Popular, que estaba cifrado en más de 2.000 millones de euros, se ha reducido a cero, por lo que los accionistas, los bonista, los preferentistas y los titulares de acciones subordinadas u otros instrumentos de capital del Banco Popular han perdido íntegramente sus inversiones y no recibirán nada a cambio como consecuencia de la intervención.
Con dicha actuación se ha hecho efectiva, por primera vez en Europa la intervención de una entidad bancaria bajo uno de los principios básicos según el cual los accionistas de la entidad han de ser los primeros en soportar pérdidas. Por esta razón, no  se producirán pagos de compensación alguna a los accionistas y se trata de una amortización permanente, sin que se pague indemnización alguna a sus titulares.
Precisamente la creación de la Junta de Resolución Única (SRB) buscaba garantizar que los contribuyentes no tuvieran que asumir el coste de las quiebras bancarias y que los mismos fueran asumidos por los accionistas y eso es lo que ha sucedido. Los accionistas del Banco Popular han sido los primeros en sufrir en sus ahorros las lecciones que las autoridades europeas aprendieron en la crisis de 2.008, pero no será éste el último caso.
Sombrío es el camino que se abre a los accionistas para recuperar sus inversiones, pero las resoluciones adoptadas por el FROB y Junta de Resolución Única (SRB) son actos administrativos sujetos a control jurisdiccional, por tanto las acciones de los accionistas podrán ser sometidas a dicho control si consideran que son lesivas. Sin duda veremos en un futuro muy cercano numerosas demandas en reclamación de los capitales invertidos en el Banco Popular, 

Después de los rescates bancarios y las dificultades en las que se vio sumergida toda Europa a raíz de las intervenciones de diversas entidades en nuestro país, en 2015 se creó la Junta de Resolución Única (SRB), una nueva autoridad de la Unión Bancaria Europea cuya misión es garantizar una resolución ordenada de los bancos en bancarrota buscando un impacto mínimo sobre la economía real y las finanzas públicas de los Estados miembros.

La primera actuación importante de dicha Junta de Resolución Única ha sido declarar la resolución de la entidad Banco Popular, tanto de su matriz como de la filial portuguesa, por considerar que la misma no podría hacer frente al pago de sus deudas a su vencimiento ni ahora ni en un futuro cercano.

Ello implica que el capital social de Banco Popular, que estaba cifrado en más de 2.000 millones de euros, se ha reducido a cero, por lo que los accionistas, los bonista, los preferentistas y los titulares de acciones subordinadas u otros instrumentos de capital del Banco Popular han perdido íntegramente sus inversiones y no recibirán nada a cambio como consecuencia de la intervención.

Con dicha actuación se ha hecho efectiva, por primera vez en Europa la intervención de una entidad bancaria bajo uno de los principios básicos según el cual los accionistas de la entidad han de ser los primeros en soportar pérdidas. Por esta razón, no  se producirán pagos de compensación alguna a los accionistas y se trata de una amortización permanente, sin que se pague indemnización alguna a sus titulares.

Precisamente la creación de la Junta de Resolución Única (SRB) buscaba garantizar que los contribuyentes no tuvieran que asumir el coste de las quiebras bancarias y que los mismos fueran asumidos por los accionistas y eso es lo que ha sucedido. Los accionistas del Banco Popular han sido los primeros en sufrir en sus ahorros las lecciones que las autoridades europeas aprendieron en la crisis de 2.008, pero no será éste el último caso.

Sombrío es el camino que se abre a los accionistas para recuperar sus inversiones, pero las resoluciones adoptadas por el FROB y Junta de Resolución Única (SRB) son actos administrativos sujetos a control jurisdiccional, por tanto las acciones de los accionistas podrán ser sometidas a dicho control si consideran que son lesivas. Sin duda veremos en un futuro muy cercano numerosas demandas en reclamación de los capitales invertidos en el Banco Popular,